UN CANTAOR FLAMENCO MUY PECULIAR
SIMPLEMENTE GENIAL:
Valencia pudo tener un gran torero. Y digo pudo, porque Manolo Carrión, una de las grandes promesas de la novillería de la década de los 90 junto a Ángel de la Rosa (otro magnífico torero de la capital del Turia, que no llegó a tener tampoco suerte en la profesión), decidió guardar los trastos de torear y olvidar el mundo del toro, quizás desilusionado por el devenir de su carrera, y dedicarse en exclusiva a su otra pasión, el derecho.
FOTO: VIGIL

Galapagar y Fuensalida fueron las dos localidades que vieron a Carlos Guzmán, posiblemente en sus dos últimas comparecencias de las temporada. Digo posiblemente porque aún queda mucho y pueden salir alguna cosa más, al menos alguna sustitución, pues méritos ha hecho más que de sobra.
Carlos Guzmán no pudo refrendar su triunfo de Tordesillas, ayer, en Cadalso de los Vidrios. Y no pudo porque los tres novilleros, Agustín de Espartinas, Alberto Lamelas y Carlos Guzmán, se toparon con un soso y desencastado encierro de Felipe Bartolomé (Santa Coloma puro).
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Hay toreros que con el paso del tiempo van desapareciendo de la escena taurina, y cuesta cada vez más verlos anunciados en los carteles. Pero no por eso dejan de ser lo que en definitiva son, grandes toreros. Y en el caso del que me voy a encargar de hablar, más todavía. No me refiero a otro que a Carlos Escolar “Frascuelo”, maestro de maestros, torero de estirpe, poder y maestría, porque Frascuelo es eso, un maestro del ruedo, el cual parece que a estas alturas de la vida , puede estar escribiendo las últimas líneas de su personal libro taurino.
FOTO: PALOMA AGUILAR
Con el titular se puede apreciar, sin decir mucho más, que Carlos Guzmán está en un buen momento, y sino echar un ojo a las reseñas de ayer de Tordesillas. TRES OREJAS y salida a hombros de una novillada complicada (para variar) pero en la que estuvo echo un tío, como se suele decir.
CARLOS GUZMÁN CORTA UN RABO EN ALDEAMAYOR (VALLADOLID)

Que sorpresa la que me llevé el pasado sábado mientras echaba la tarde en la Agencia EFE. Entre festejos y más festejos (San Sebastián, Bilbao, Málaga y otros millones que se celebran en todos los pueblos de España) suena el teléfono a eso de las 21.30 de la noche y me dicen:

Por motivos laborales, debeis entenderlo, tengo que hacer un receso en el blog, pues no tengo tiempo ni para dormir, menos para poder dedicarle ni siquiera una hora para subir cositas aquí. Tengo un horario para morir en el intento, pero en cuanto tenga un día libre (o por lo menos una tarde) retomaré el blog para contaros mis andaduras por la agencia EFE y en los últimos remates de El Cossío. Para que os hagais una idea este es mi ritmo de vida:
Como si de un jugador de fútbol se tratase, ayer fui presentado en mi nuevo equipo, la agencia EFE; con el que he estrecho un vínculo profesional para los próximos meses. Después de dos semanas de silencio y de tiras y aflojas para rematar un contrato, que aún deberá esperar hasta que arregle algunos flecos con mi otro club, con el que mantengo contrato en vigor, ayer fue mi primer día en la sección taurina de EFE. Un bombazo.
Al sonar el despertador, todo volvió a ser imperfecto. Dicen que la imperfección se alcanza cuando las cosas que pretendes, quieres y/o necesitas están totalmente lejos de tu alcance, o por lo menos eso crees. Mientras duermes, el subconsciente viaja en busca de esa felicidad inalcanzable en el mundo de los despiertos. A mi me gusta dormir, dormir y soñar, porque soñar es el único privilegio que tenemos para evadirnos de una realidad plagada de injusticias, desilusiones y frustraciones.