GRACIAS por volver, GRACIAS Torero

junio 18, 2007 at 8:56 pm (Asuntos Taurinos, Opinones)

 

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GRACIAS porque volverte a ver vestido de luces ha sido un placer casi indescriptible, GRACIAS por aparentar no haberte ido nunca. GRACIAS por seguir siendo el que fuiste, eres y serás siempre. GRACIAS por emocionarnos, estremecernos y ponernos en pie -casi entre lágrimas- gritando ¡Torero Torero!. GRACIAS por hacernos sufrir y a la vez disfrutar. GRACIAS por conseguir rendir a una ciudad amenazada por el anti-taurinismo y situarla durante unas horas en la capital mundial del toreo. GRACIAS por volver a crear ilusión y permitirnos compartir este privilegio. En definitiva mil veces GRACIAS Torero.

 

Foto: VIGIL

Horas antes de dar comienzo la corrida, ya se respiraba ambiente de día grande en Barcelona. Gente de todas partes que no querían perderse este acontecimiento histórico, el que tras cinco años llevaban anhelando, se dieron cita en la ciudad condal. Este 17 de junio pasará a la historia por el regreso del más grande, en el momento oportuno y en el mejor lugar posible. Cuando el portero cortó mi entrada y pisé por primera vez los interiories de La Monumental de Barcelona, miles de mariposas revolotearon por mi estómago; tantos meses esperando este día que por fin se había hecho realidad. Sentía los nervios típicos de un torero antes hacer el paseíllo, pero yo no toreaba, ni tendré el valor de hacerlo nunca, pero yo también me sentí torero, en cierto modo, desde mi localidad de la grada del 3. Mi corazón palpitaba naturales, esos que salieron de la franela de José Tomás, y que me remontaron a aquellas tardes en las que el por entonces, promesa de la novillería, ya logró estremecerme en Las Ventas.

Justo delante mía estaba la banda de música de la Monumental barcelonesa, una música que ayer se convirtió en un silencio que venía bañado por las aguas del Guadalquivir y en ocasiones distorsionado por las palmas de tango que tan acostumbrados nos tienen en todos los festejos de San Isidro. Y a las siete en punto de la tarde repicaba música celestial a través de clarines y timbales, momento en el que rompían el paseíllo los tres diestros: Finito de Córdoba, Cayetano, que se presentaba como matador en la Ciudad Condal y José Tomás, el regreso del hijo pródigo, del mito del toreo, y todas las miradas se centraban en el de Galapagar, muchas de ellas borrosas por las lágrimas de emoción que se derramaban por los ojos de quienes anhelaban su vuelta a los ruedos, unos de esos días memorables que siempre quedarán en el recuerdo, sin duda uno de los mejores de cuantos he vivido en mis veinticuatro años de edad.

Rotos de emoción, los aplausos se podían escuchar hasta en el Tibidado, un clamor que obligó a José Tomás a recoger una de las ovaciones más emotivas y más sinceras que jamás haya podido recibir; una ovación que no quisieron compartir sus compañeros de cartel porque, muy toreros ellos, comprendieron que ese momento debía vivirlo sólo el de Galapagar, arropado por quienes le idolatran y agradecen simplemente la estampa de verle vestido de luces cinco años después.

La tarde comenzó con una faena de detalles y poca trascendencia de Finito de Córdoba, similar a la protagonizada por el torero de Sabadell en el cuarto; apuntó , pero sendas labores nunca cogieron vuelo. Pero el primer momento histórico se produjo precisamente en este primer toro, cuando bajo un silencio casi sepulcral, José Tomás se echaba el capote a la espalda, y haciéndonos retroceder años atrás, nos deleitaba con un quite por gaoneras, ceñidas como siempre, ajustadas a la cadera. Parecía que el tiempo no hubiese pasado, como si el reloj de su tauromaquia se hubiera parado desde el día de su adiós, y cinco años después se volviese a poner en marcha como si no hubiera transcurrido el tiempo de su ausencia.

Pero salió el segundo de Núñez del Cuvillo, de nombre Laborioso, negro mulato de 535 kilos, el toro de la reaparición Era el momento esperado por todos, y la plaza aumentaba en expectación entre verónica y verónica, porque ya de primeras demostró que el torero que volvía pisar el piso de La Monumental, era el mismo que se fue, y no uno que se le parecía, sino -y repito- el mismo, con la misma personalidad, con el mismo valor, con la misma manera de andarle a los toros, con el mismo concepto del toreo –personal e intransferible- y lo que es más importante, el mismo sitio. Nada había cambiado, solamente el paso del tiempo traducido en cambios físicos en un cuerpo más maduro. Un quite por chicuelinas puso en pie los tendidos, sus naturales sobrecogieron corazones, los trincherazos y desmayados producían un sabor a gloria, de torero puro y eterno; y los remates por alto provocaron el delirio general. Lástima de la espada, pues era faena de dos orejas que se quedó en una… pero aún quedaba el quinto.

 

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Y se llamaba Pitiminí, un toro manso y peligroso, que se quedaba corto en las embestidas y sin fijeza. En éste fue donde el genio de Galapagar demostró que los años en blanco no han pasado factura, y en maestro consiguió someter al astado en su franela, diseñando un trasteo con el duende tomasista a flor de piel, en el que sobresalieron las series de ensueño con la mano zurda que el torero fue sacando a base de sudor y exposición, en definitiva, el José Tomás de siempre, al que esperábamos y al que estábamos seguros íbamos a volver a ver en un ruedo. Mató al recibir a su oponente, y aunque el acero cayó un poco caído, no cabían excusas, el genio había encandilado al público, hipnotizándole con su toreo, que a grito de ¡Torero Torero! le pidió con clamor las dos orejas, que esta vez el presidente no negó.

El otro protagonista del festejo fue Cayetano, que ayer en La Monumental aprovechó la oportunidad de dar un paso más en su carrera, cuajando la que podría ser hasta hoy, la mejor tarde de su vida como matador de toros. Demostró madurez en su torero y una seriedad suficiente para presentar sus credenciales para que en un futuro, esperemos no muy lejano, le tengan en cuenta para las grandes ferias como Sevilla o Madrid.

El sorteo realizado por la mañana le premió con el mejor lote del festejo, aprovechado por el torero rondeño para realizar dos labores de gran nivel artístico, demostrando el buen concepto que atesora que aúna detalles de los Ordóñez, como los ayudados por alto con los que culminó la faena al tercero, en los que hasta el célebre Suárez Guanes, compañero de localidad, llegó a gritar ¡Eso es del abuelo!, pero también demostró un concepto elegante y hondo, fruto del buen hacer de su mentor Curro Vázquez, así como dos desplantes en la cara de su último oponente, que recordó la viva imagen de su padre. En sendas faenas a sus enemigos pasaportó a sus enemigos de manera impecable, alcanzando la gloria al cortar cuatro orejas.

Pero señores, a pesar de los triunfos conseguidos, el hecho es que José Tomás vuelve fuerte, como si nunca se hubiese ido, viene con ganas de guerra para recuperar el bastón de mando del que poseía el monopolio cinco años atrás, pero no va a ser un camino fácil, pues el panorama taurino así lo demuestra con un gran elenco de nombres que van a suponer una gran competencia, pero señores, el duende ha despertado al monstruo y las musas parecen que vuelven a hacer comunión en la muleta de José Tomás, y después de lo visto, y si sigue por esos derroteros, volverá a ser la gran figura que llegó a ser, el mito hecho torero y de eso, no tengo ninguna duda.

JAVIER LÓPEZ

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3 comentarios

  1. Juan Miguel Sánchez Vigil said,

    Fue un dia estupendo, inolvidable.
    No solo por los toreros, sino por los que hicieron posible la fiesta. Y entre ellos tú Javier.
    Enhorabuena. El resumen perfecto o ferpecto, la comida no lo fue tanto, pero si los ratos que pasamos juntos riéndonos hasta de las sombras.
    Gracias

  2. JavierLP said,

    Totalmente de acuerdo Juan Miguel. Además de la corrida, fue un día memorable, que siempre recordaremos, porque lo pasamos en grande, a pesar de jugarnos la vida a la hora de comer.
    Fue un día redondo: victoria del Madrid de Baloncesto al Barça, la reaparición de José Tomás, los buenos ratos que nos echamos todos juntos, y para culminar el día… CAMPEONES DE LIGA.

  3. Rosa J.C. said,

    Juan Miguel, ¿cómo puedes decir eso de la comida? De verdad… Si nos pasamos el día comiendo pienso para gatos en forma de galletas de salvado.

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